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Practicar hasta dominar. No hay más.

Una mañana, una mañana linda de martes (porque siempre se agradece a Café Tacvba de fondo), decidí iniciar temprano mis actividades y con la mejor actitud, porque es bien sabido que al que madruga el sol le ayuda.

Y es que aquel día la asignación consistía en auto grabarme con una cámara, al mismo tiempo que explicaba temas relacionados con la nutrición. Durante el primer intento iba nervioso, pero con gallardía y mucho garbo inicié la misión, a las 9:00 de la mañana para terminar a las 12:30 del medio día. En lo que estoy a punto de contarles, seguramente más de una persona podrá verse reflejada en las siguientes líneas. ¿No me creen? Acompáñenme a leer esta triste historia.

Pues resulta ser que con mis habilidades desarrolladas en el área de comunicación a lo largo de unos cuantos años, tanto como padre, hermano, hijo, licenciado, marketero, productor y camarógrafo a la vez (pausa para recuperar aire), comencé a grabar mis líneas mientras recorría las calles de manera casual y platicadora. En este punto, he de hacer notar que estaba sumamente confiado en que el contenido a obtener sería de gran valor para el proyecto en curso. Sin embargo, no advertí el más obvio de los detalles: cada vez que pulsaba GRABAR para dar rienda suelta a mi “capacidad histriónica”, lo que sucedía en realidad, era que pulsaba pausar, no grabar. ¡PAUSAR!, ¡carajo!

Para mayor disfrute, goce y entretenimiento del lector, y aunque me duela, he de admitir que no me había dado cuenta de mi estupidez, hasta que llegué muy contento a mi computadora para vaciar el material. Fue en ese momento, cuando pude ver el resultado final de mis “ensayos”: Una serie de tomas en movimiento libre que carecían de sentido alguno, pero que mostraban mis reflexiones sesudas y profundas sobre lo que debería mejorar en mis conversaciones con la cámara durante cada toma. Para ser muy honesto, fue un momento muy frustrante y de mucho enojo conmigo mismo.

Después de digerir lo sucedido, respiré profundo, hice unas meditaciones acompañadas de unos mantras energizantes cuasi obligatorios para mantener la cordura y volví a salir, cuasi tranquilamente, para capturar el material como Dios manda. El resultado de este segundo intento, fue muy satisfactorio ya que logré hacerlo en mucho menos de la mitad del tiempo que me tomó previamente, y con una notoria y mayor fluidez. Bravo.

Ahora bien, aunque el proceso resultó extenuante, me dejó más que una muy buena anécdota para compartir. Una serie de valiosos aprendizajes, que puedo resumir en los siguientes puntos:

1.- PRACTICAR HASTA DOMINAR. El proceso de grabar y grabarte a ti mismo es sin duda divertido (porque la gente te mira como si estuvieras loco), pero MUY difícil, aunque sea “ensayo”. Sólo podremos dominarlo hasta después de hacerlo una y otra vez. No hay más.

2.- PARAFRASEAR Y NO MEMORIZAR. Para dar fluidez a un guion (independientemente del tema), es esencial no repetir las líneas como merolico, sino transmitirlas a la audiencia de forma casual, platicadito y como si fuera un tema que “dominas”. Créeme, va a costarte trabajo, pero el mensaje será mejor recibido.

3.- EL CAMBIO ES CONSTANTE. Estar produciendo desde hace tiempo, siempre es y será una experiencia energizante y que continuamente nos obliga a cambiar nuestro esquema de pensamiento y de ejecución. Sal, graba, diviértete, escúchate y relájate. Total, los que te ven en la calle posiblemente están un poco más locos que tú, por eso es que en realidad ni voltean a verte. Que no te dé pena.

4.- DISFRUTA CADA MOMENTO. Trabajar actualmente para Neon Panda es algo divertido y gratificante. Más que un trabajo es un espacio que logra enriquecer mi espíritu y que mejora continuamente tanto mi capacidad creativa como la de solucionar problemas.

5.- RECONOCE Y PIDE UNA PALMADITA. Dado que me llevó gran parte del día realizar las cápsulas, siempre se agradece un Like o un Comentario cuando veas aparecer algún post de Neon Panda en tu timeline tipo: “Mira qué lindos estos muchachos. Aparte de chingarle sabroso, están simpáticos.”

Así como mis experiencias, platícame cuáles han sido las tuyas. Me gustaría y disfrutaría mucho leerlas.

¡Abrazo de Panda!

Acerca del autor

Eduardo Villalobos

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